MONTEVIDEO. La capital uruguaya recibió la jornada 13 del futbol suramericano. El estadio Centenario acogió un viejo clásico, donde más de 52.000 aficionados se hicieron presentes para esperar lo que se venía: un derroche de talento. Los charrúas correaban a su equipo, los aficionados verdeamarelas esperaban que los hombres emblema saltaran a la cancha. El himno de la FIFA Fair Play suena de fondo, en cuanto dos equipos llenos de pasión pisan el césped del majestuoso escenario. Un maravilloso encuentro histórico en instantes.
Ambos cuadros ponen su mano en el pecho, algunos serios algo más que concentrados, con orgullo al cantar su respectivo himno nacional. El saludo llena las expectativas del respeto que se impone en la plaza, y ¡atentos! Las formaciones listas, el señor juez con su silbato en la mano para dar comienzo y sellar una página en blanco que será escrita por los actores de este cotejo.
¡QUE COMIENCE EL PARTIDO!
La pelota rueda en los pies del cuadro uruguayo vestido de celeste y pantaloneta negra. Los cariocas se presentan con su clásico y respectivo amarillo, verde y azul. Los minutos trascurren, el partido parece abierto, la presión la tiene encima los brasileños por estar en casa desconocida y el público sobre ellos. El balón lo maneja los charrúas. El estratega Dunga llama a su equipo a esperar y luego manejar para atacar con inteligencia.
El conjunto brasileño toma la confianza, y ve caer en el error al cuadro del director técnico celeste Oscas Tabárez. El dominio verdeamarelo despliega las bandas por donde corre Daniel Alves. Este lateral pone en segundos el estadio Centenario en un silencio sepulcral, convirtió el 0-1 al minuto 11’ con la complicidad del arquero uruguayo Sebastián Viera.
La alegría y la preocupación pasan con los minutos. Ya van 23’, y las intenciones por parte de Álvaro Pereira y Jorge Martínez no encuentran el espacio para vencer al guardameta Julio César. Las aproximaciones son constantes pero el la defensa comandada por el capitán Lúcio y Juan ponen fin a las intentonas de Luis Suárez y el 10 charrúa Diego Forlán.
La impotencia cae en los comandados por Tabárez. Brasil pone el “joga bonito” de la tarde. El cronómetro recorre ya el minuto 34’, un tiro de esquina por parte del jugador Elano, es rechazado por el portero después del cabezazo de Juan. Elano, de nuevo, se encuentra con la pelota y sin dudarlo pone el balón en el área y como calcada Juan de cabeza pone la esférica al fondo. Ya 0-2.
FIN DE LA HISTORIA
Los históricos 33 años de que Brasil no gana en suelo uruguayo está roto. El silencio embarga el plantel de casa. Uruguay no hecha atrás, Álvaro Pereira desaprovechó lo que podía ser al 38’ el descuento pero la dejó ir al lado izquierdo del guardameta del Inter de Milán. El pitido de Saúl Laverni decreta el fin de los primeros 45 minutos.
El silbato nos indica que la segunda parte comienza. El 0-2 pesa en casa. Los uruguayos obligados a demostrar algo diferente. Sebastián Abreu y la primera variante charrúa de cambiar el destino, pero la supremacía verdeamarela destacaron con un buen toque y no en la desesperación que cargan los celestes. Uruguay desaparece. La fiesta comienza: Robinho y Luiz Fabiano toman la ofensiva.
CHARRÚAS SIN NORTEEl reloj marca el minuto 51’, la bola en los pies de Elano sirve a Luiz Fabiano y con un certero remate arriba ajustado al poste Izquierdo y la redonda se guarda en la red. Viera sin poder hacer nada. Alegría, 0-3 escandaloso. Los aficionados cabizbajos salen desconcertados. ¡Increíble! Pero cierto. Esto aún no termina. Ya el toque es tranquilo el estadio como el único testigo de la vergüenza que paralizó a todos. Kaká cerró de penal a los 74’ minutos, tras una falta de Diego Godín sobre el astro brasileño. No más.
El cuero se movía de un lado a otro, pero con una dirección indefinida, esto está escrito. Las eliminatorias mundialistas pintan bien para Dunga. La gloria es alcanzada por los cariocas y con esto se pone en la cima de la tabla (pág. 3) sobre Paraguay y da un paso más hacia Johannesburgo, Sudáfrica 2010.
martes, 9 de junio de 2009
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